La máxima autoridad religiosa saudí permite el matrimonio con niñas de 10 años
La fatua de Abdelaziz Al Sheij coincide con una campaña lanzada por organizaciones de derechos humanos contra el casamiento de menores
EFE / ELPAÍS.com - Riad - 14/01/2009
El muftí de Arabia Saudí, máxima autoridad musulmana del reino, Abdelaziz Al Sheij, ha emitido una fatua (decreto religioso) que permite el casamiento de niñas con diez años de edad cumplidos, ha informado hoy el diario árabe Al Hayat. Según Al Sheik, quienes instan a la prohibición de estos matrimonios con menores de edad "están equivocados porque esto es injusto para la mujer"....
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Si ayer le tocaba al Vaticano, hoy la vela la tiene que aguantar el palo de La Meca. De un monteísmo a otro, y tiro porque me toca.... Me toca de arriba a abajo, me toca la entrepierna, y no de forma placentera, precisamente , que toda esta banda de fanáticos en conexión directa con su dios se empeñen en aplicar cerrilmente sobre cabezas ajenas sus manías, frustaciones, perversiones y elucubraciones.
Ya sé que muchos piensan que meterse con los musulmanes hace el juego a Israel en su barbaridad genocida (si, si, he escrito genocida, lo cual parece estar prohibido salvo cuando se aplica a lo practicado por los nazis contra ese mismo pueblo, ayer perseguido, hoy perseguidor). Muchos piensan que critic ar a los musulmanes es hacerle el juego a la extrema derecha y alimentar la xenofobia de nuestras clases medias europeas.
Pero... ya está bien. Al humanismo europeo, que comenzó en el Renacimiento y estalló por fin en las revoluciones liberales hijas de la Ilustración, le ha costado demasiado conseguir un mínimo de laicismo y separación entre iglesias y Estados. En algunos países de Europa -como España- ni siquiera se ha conseguido. Y ahora resulta que nos viene la pinza de los cristianos vaticanistas y los musulmanes observantes para frenar lo que tanta sangre, tanta lucha y tantos sufrimientos ha conseguido obtener.
Quiero ver a los musulmanes europeos estallar en cólera contra las autoridades religiosas wahabistas y sus medidas pedófilas y pederastas. Quiero ver a sus representantes y a sus clérigos rebelarse contra los "guardianes de los lugares sagrados", y afirmar que en sus países (los suyos de ahora) no se aplicarán las medidas vejatorias y discriminatorias de un 50% de la población -los ciudadanos de sexo femenino. Quiero que declaren que padres, hermanos, abuelos y tíos musulmanes no impondrán velos, pañuelos, matrimonios forzados y demás "bondades de dios" sobre las niñas y mujeres de sus familias.
¿Es mucho pedir?
Bueno, entonces, van todos ellos al mismo saco que los obispos retrógrados, los Opus Deis y Legionarios de Cristo y la Santa Madre que los hizo a todos.
Estoy hasta las narices de la corrección política. El laicismo -el respeto de todo y de todos dentro de las leyes civiles, no religiosas- está amenazado. Como cantaba hace más de dos siglos y sigue cantando la Marsellesa, "contre nous de la tyrannie, l'étendard sanglant c'est levé..." (él estandarte sangriento de la tiranía se levanta contra nosotros). Me importa un pimiento morrón que el estandarte lleve una cruz, una media luna o una estrella de David. Ya está bien.
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Nos guste o no, nuestras culturas están a años luz. Yo he trabajado en varias ocasiones en Argelia y estuve en Egipto por viaje de placer durante dos semanas y me quedé espantada con los hombres de allá. Desde un tipo masturbándose mientras me miraba asomado desde fuera a la ventana del restaurante donde yo estaba con mi pareja hasta un policía enseñándome el "pajarito" en las pirámides de Gaza, pasando por hombres que se te insinúan por la calle y te quieren tocar. Pero es que ellos sólo ven a la mujer como un objeto. La versión que me dio un conocido argelino de 25 años de edad de que la mujer era un objeto precioso que había que evitar a toda costa que se contaminase (fumando, por ejemplo) o que fuese visto por otros (la mujer en la casa, y si puede ser en la cocina, mejor). Porque es como el sol, en el centro del sistema solar, mientras que el hombre sale a buscar el sustento (y a pasarlo bien, supongo). Conozco a varias mujeres árabes que no quieren casarse, porque con ello vendrá el fin de su vida, y claro, no es para menos, con esos matrimonios concertados (un taxista me contó lo del matrimonio concertado de su hija con un tipo que ella no había visto en su vida).
ResponderSuprimirPerdón por el rollo, pero he visto la historia demasiado de cerca como para quedarme callada.
Acabo de releer el comentario y está fatal escrito. Lo siento :(
ResponderSuprimir¡Cuanto cafre hay suelto en el mundo! (en todo el mundo)
ResponderSuprimirPetiteenBelgique, gracias por tu comentario. Lo comparto. Lo que conozco de los países de tradición musulmana es lo mismo, y eso que siendo un hombre, no he tenido la triste experiencia tuya. Pero siendo gay, lo he vivido desde el aspecto de la inmensa hipocresía del machismo imperante, que se consuela de aislar a la mujer mediante un homoeroticismo generalizado pero encubierto. Eso si, incluso en la relación homoerótica ellos tienen que ser 'el macho', y entonces es cuando me he sentido tratado como tú, como una cosa, porque si no feminizan -y por lo tanto cosifican- al 'otro', tendrían que aceptar que ellos están a la misma altura que ese otro.
ResponderSuprimirLo que me solivianta de todo ello es que familias que llevan establecidas en Europa dos y tres generaciones, están pretendiendo imponer ese sistema cultural (y la religión es una parte imprescindible de esa cultura). Un sistema que hace pinza con el fundamentalismo cristiano, que vuelve a levantar su fea cabeza en cuanto puede, porque aunque sean competidores en cuanto a la fe, son aliados en cuanto a limitar y prohibir.
Me considero progresista, o 'liberal' -en el viejo sentido hispano del término, no en el anglosajón economicista o en el sentido político belga). Y me consta que en medios progresistas y liberales, aunque criticar al Vaticano y a los cristianos está bien visto -y bien que se lo merecen-, la crítica a los musulmanes es harina de otro costal. Va contra la integración, contra la sociedad múltiple, ayuda a los fachas y a la xenofobia... Es la "corrección política", que luchando contra los dogmas, contra el castigo a la blasfemia o contra la herejía, acaba imponiendo otros dogmas, otras blasfemias y otras herejías que se condenan.
Y ahí es cuando digo lo de "ya está bien"...
Sinuhé, que nos tienes abandonados, ¡publica arrrrrgooooooo!
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