Mi amigo y mentor Ramón, el bloggero de Comer, hablar, amar: vivir al fin y al cabo", me dice que escriba algo, porque tengo el blog abandonado.
Es muy cierto. El exilio de mi amado Plat Pays me tiene sin inspiración para creaciones de cualquier tipo. Llevo ya un mes en el Reino de las Españas (¿a quién se le ocurrió singularizar un plural que describió y definió durante muchos siglos la variopinta, multi-articulada y hasta paradójica existencia de un país que está formado por tantos países?). Para más señales, estoy en la España d'Outre-mer, los DOM, que dirían los franceses. Me encuentro en Canarias.
Como sé que cuando se dice "Canarias" todo el mundo piensa en sol, playa y vacaciones, no os consiento que me arruinéis la llorada, porque de eso nada. "Tout va très bien, tout va très bien. Pourtant il faut, il faut que l'on vous dise, on déplore un tout petit rien; un incident, une bêtise...
He venido para ayudar a un hermano -y a mi sufrida cuñada- tras un accidente en el que se ha hecho cisco una pierna. Vive en Las Palmas, y aquí estaba yo desde hacía cuatro días, cuando mi otro hermano de Tenerife nos llamó para decirnos que mi madre (que padece de 84 años, lo cual viene a ser como una enfermedad crónica) estaba en el hospital, no iba ella a ser menos, Madame Margot. Pues buena es ella. Así que cuando termine mi temporada de servicio como "Force Belge d'Aide Humanitaire" en Gran Canaria (hacia finales de marzo), me trasladaré con todo el equipo a Tenerife, para continuar allí la labor de las fuerzas de pacificación noir-jaune-rouge entre mi madre y mi otro sufrido hermano. En la segunda quincena de abril espero poder emprender vuelo hacia el Norte, aunque será con parada de dos semanas en la Villa y Corte de Madrid, rompeolas de las Españas, pues hace años que no voy por allí y parece ser que aún queda gente que no sólo se acuerda de mí, sino incluso, oh milagro, que dice que me aprecia y todo.
Trato de dar largas caminatas por la ciudad de Las Palmas -y aprovecho para sacar fotos que cuelgo en 'feisbú', como lo llaman aquí-, para suplir mis caminatas por los campos, bosques y caminos de l'Hesbaye belga donde vivo. Y que echo de menos, pese a que aquí la temperatura y el cielo sean más clementes que en casa. Pero claro, es que aquí no tengo ni a mis dos perros, ni a mis dos gatas... ni a mi marido, y seguro que si él lee esto se cabrea por ponerlo en último lugar. Pero como trabaja en el ordenador la mayor parte del tiempo, sé que odia usar el cacharro para el ocio, así que lo más seguro es que nunca lo leerá. Al fin y al cabo, todos tenemos derecho a notre petit jardin secret, n'est ce pas...?
Durante mi estancia se han celebrado los carnavales canarios, que he visto parcialmente en la TV (la gala de elección de la Drag Queen de Las Palmas, maravilloso y despampanante ejercicio de ruptura de esquemas de bienpensantes), y sólo asistí en persona al surrealista Entierro de la Sardina. Me fascina, y colma mis gustos mórbidos y goticistas.
Los canarios siguen estando igual de guapos, sensuales, y poco vestidos -por aquello del clima- como de costumbre. Un regalo para los ojos, para la imaginación, y para hacer memoria de viejos recuerdos, que dicen que es buenísimo para evitar que se te meta en casa ese alemán antipático que se dedica a esconderte y enredarte las cosas, y que responde al sonoro nombre de Herr Alzheimer.
Mais appart ça, Madame la Marquise, tout va très bien, tout va très bien...
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¡Olé! Nadie como tú para volver en grandeur
ResponderSuprimirTengo una propuesta para ti: además de ir incluyendo cosas nuevas en el blog, ¿por qué no añades una categoría de "archivo" en la que vas metiendo una selección de esos textos tan buenos que nos has ido mandando al hilo de tanta sandez pública por email? No es material para que se pierda :-)
¡Qué tienes muy buena pluma! ;-)
(Este Ramón logra que me ponga colorado y todo... Qué chico para engatusarlo a uno. Y eso que no he conseguido llevarlo al huerto, como es mi sueño. Si lo hubiese logrado, este muchacho acaba con mi cuenta corriente en diez minutos, como si lo viera. No, no digo que él sea un chulo. Lo que estoy diciendo es que yo soy muy puta. Que no es lo mismo).
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